La peregrinación continuó en Cerdon, el lugar donde el padre Colin ejerció de párroco.
La reflexión de hoy ha corrido a cargo del P. Paddy O’Hare: Durante los años 1816-1825, en Cerdon, el joven sacerdote Jean-Claude Colin vivió una profunda transformación humana y espiritual que daría origen a la Sociedad de María (Maristas). Este período, conocido como sus "seis años de extrema dulzura", marcó su paso de un sacerdote tímido e inseguro a un hombre decidido, profundamente centrado en una misión mariana.
Inicios y transformación personal: Al principio, la predicación de Colin era rígida y austera, moldeada por la severa teología moral de sus años de seminario. Con el tiempo, se dio cuenta de que sus sermones no llegaban al corazón de la gente, lo que le impulsó a cambiar su enfoque, hablando de forma más sencilla, libre y compasiva. Este despertar reflejó su capacidad para la escucha interior profunda y el discernimiento, permitiendo que la gracia divina guiara su crecimiento. Su experiencia enseña la importancia de la apertura al cambio y de dejarse sorprender por Dios.
El nacimiento del Proyecto Marista: Desde sus tiempos de seminarista, Colin y un pequeño grupo de compañeros soñaban con fundar una Sociedad dedicada a María. Aunque la idea original partió de otro seminarista, fue Colin quien le dio forma concreta, pasando largas noches rezando, reflexionando y escribiendo. Estos primeros esfuerzos fueron los primeros pasos del carisma marista, arraigado en la humildad, la oración y el servicio pastoral.
Apoyo y compañía esenciales: Su hermano Pierre Colin actuó como mentor y animador, ayudando a Jean-Claude a ganar confianza y claridad. Jeanne-Marie Chavoin, una mujer de profunda fe e intuición, se convirtió en una estrecha colaboradora que compartió su visión y apoyó a los hermanos en los momentos difíciles. A través de estas relaciones, Colin aprendió la importancia de la colaboración, el compañerismo y la fe compartida.
Pruebas y perseverancia: Colin se enfrentó a la fatiga, la duda y la oposición, momentos en los que estuvo tentado de abandonar el proyecto. Durante una de estas crisis, rezó y experimentó una poderosa confirmación de que la obra procedía realmente de Dios. A pesar de las críticas y de la pérdida de entusiasmo de algunos de sus primeros compañeros, perseveró con confianza en la voluntad divina y valentía de corazón.
Espiritualidad marista - "Escondidos y desconocidos Inspirado por la discreta presencia de María en la Iglesia primitiva, Colin abrazó el ideal de estar "escondido y desconocido en el mundo". Esta frase expresa la esencia de la espiritualidad marista: humildad, sencillez, servicio callado y rechazo del poder o el prestigio. Llama a los maristas a ser instrumentos de misericordia, abiertos a todos, especialmente a los pobres y a los más necesitados, siguiendo el modo compasivo y silencioso de María de estar presente.
Lecciones para hoy: La experiencia de Cerdon sigue invitando a todos los maristas -religiosos y laicos- a..:
- Escucha y discierne pacientemente la voluntad de Dios.
- Persevera en la esperanza incluso cuando el progreso parezca lento.
- Ser una presencia de apoyo para los demás.
- Dejarse sorprender por la acción de Dios de forma inesperada.
- Encarnar el espíritu de María en la vida cotidiana: humilde, amable y orientado al servicio.
Después tuvimos un tiempo para compartir en grupos con algunas preguntas de reflexión propuestas por el P. Paddy. Disfrutamos de un picnic acompañado de vino local en una vinatería a las afueras de Cerdon, donde se organizó una cata de vinos a cargo de la hermana marista Teri O’Brien. Por último, celebramos la Eucaristía en la que el P. Paddy habló de la importancia de volver nuestra mirada al Cristo humilde para continuar su obra de construcción de la Iglesia a la manera de María.
P. Mauricio Díaz García







