Noticias

Gracia de celebrar la Eucaristía

Sin categoría

"Celebra cada Misa como si fuera tu primera Misa, tu última Misa, tu única Misa".

Estas palabras me acompañan (casi) cada vez que celebro la Misa. Me han ayudado a tomar conciencia del inmenso privilegio y responsabilidad que conlleva celebrar la Eucaristía. Muchas veces me he sentido profundamente conmovido por la gracia del momento, por la gente presente, por los niños que gritan o los bebés que lloran, porque todo es la presencia de Cristo: esos hombres y mujeres, esa iglesia, esos campos, esas montañas, la lluvia que cae, cada corazón, cada lágrima, cada alegría y cada dolor: todo forma el Cuerpo de Cristo. 42 años celebrando la Eucaristía: ¡momentos inolvidables, maravillosos, trágicos! Momentos en los que me sentía feliz de ser sacerdote y momentos en los que quería hacer más por esos enfermos, por esos niños discapacitados, por esos huérfanos o por esa viuda; momentos en los que no entendía que Dios me pedía ESTO y nada más. Momentos en los que me sentía el más afortunado de los hombres, bendecido mil veces por amigos, por familiares, incluso por desconocidos. Momentos maravillosos en los que intenté acercar a Cristo a los demás.

Quiero compartir con vosotros esas Misas, esos momentos en los que Cristo se hizo verdaderamente presente entre nosotros. Los comparto con un corazón agradecido y humilde. Sé que seréis capaces de mirar más allá del sacerdote para ver a Jesús, el Cristo, el Señor, el que me amó y se entregó por mí.

François Chauvet sm

Descargue el libro en inglés, francés o español:

Relacionado

¡Feliz Día de Fourvière!

¡Feliz Día de Fourvière!

El 23 de julio de 1816, en Lyon (Francia), un grupo de doce hombres hizo la Promesa de Fourvière, sentando así las bases del proyecto marista. Hoy, al recordar este momento tan importante, reflexionamos sobre lo que significa para nosotros ese compromiso en la actualidad.

Hormigas, choque cultural y gracia: un año en Ranong

Hormigas, choque cultural y gracia: un año en Ranong

Cuando Josh, un voluntario inglés, llegó a Tailandia para colaborar con la Fundación Marista de Asia, se encontró con una tarea abrumadora: ayudar a 70 niños refugiados birmanos a aprender inglés a pesar de la enorme barrera lingüística.

Marist Europe
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que podamos ofrecerle la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en su navegador y realiza funciones como reconocerle cuando vuelve a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones del sitio web le resultan más interesantes y útiles.