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¡Feliz Día de Fourvière!

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El 23 de julio de 1816, en Lyon (Francia), un grupo de doce hombres hizo la Promesa de Fourvière, sentando así las bases del proyecto marista. Hoy, al recordar este momento tan importante, reflexionamos sobre lo que significa para nosotros este compromiso en la actualidad.

En el folleto sobre los lugares de origen maristas publicado en 2025, el P. Faustino Ferrari, sm, reflexiona sobre por qué la Promesa sigue siendo tan relevante hoy en día. A continuación se presentan algunas ideas clave:

Para el cristiano, el fundamento de las promesas es Dios mismo [ …] Experimentar la fidelidad de Dios nos permite encontrar un ancla de salvación en medio del vacío y la fluidez que rodean nuestra existencia. Recordar la promesa que hizo hace dos siglos aquel pequeño grupo de aspirantes maristas significa actualizar esta dinámica de fe que nos abre al futuro de Dios.

La Promesa [de Fourvière] no se nos presenta como una obra individual, sino como una obra colectiva. […] Desde sus primeros comienzos, la Sociedad de María se entendió como un grupo, como un conjunto, como un consorcio y no como una suma de individuos aislados. El término no aparece en el texto, pero es, por así decirlo, una trama secundaria, la marca distintiva de todo el proyecto. Formar la familia de María. Sí, es un grupo. No es algo nuevo. Existe el reconocimiento como hijos de la misma Madre. Si es cierto, como a menudo se señala desde fuera, que uno de los rasgos que caracterizan la experiencia marista es una cierta dimensión familiar vivida, entonces las semillas de este aspecto ya están presentes en la Promesa.

Desde un punto de vista bíblico, litúrgico y festivo, recordar significa hacer presente. ¿Cómo podemos recordar hoy la Promesa de Fourvière? […] Como maristas, estamos llamados a celebrar momentos de nuestra historia para recordar la acción y la fidelidad de Dios. Nuestra fidelidad se basa en la capacidad de hacer que lo que recordamos siga siendo relevante hoy en día. Somos maristas porque tenemos la oportunidad de vivir una fe y una espiritualidad encarnadas en las vidas de quienes nos precedieron. Porque podemos ver cómo se vive y se hace realidad en las experiencias de tantos de nuestros hermanos y hermanas. Porque podemos compartirla con ellos.

Por lo tanto, no recordamos algo que ocurrió en el pasado, sino que se nos invita a convertirnos en personas espirituales que buscan vivir hoy lo que nos han transmitido las generaciones anteriores. […] Recordar la Promesa [de Fourvière] se convierte en un momento de celebración y, al mismo tiempo, demuestra nuestra disposición a acoger el futuro de Dios tal y como se nos presenta. Ese futuro, para nosotros los maristas, va acompañado de la presencia de María, aquella que nos recuerda: «Fui el apoyo de la Iglesia naciente; lo seré de nuevo al final de los tiempos».

El comentario completo del P. Faustino Ferrari sobre la Promesa se puede consultar en el folleto «Lugares de origen maristas» (págs. 10-14), disponible en nuestra página web en:

¡Feliz día de Fourvière!

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